Grupo Bienestar

Hoy queremos honrar y dar el encabezado a todas esas historias que están en construcción y  buscando trazar nuevos senderos, para acercarse a sus metas o que les permita identificar qué es lo que no quieren para su vida. 

El asistir al grupo de apoyo, ver y escuchar a mujeres que han experimentado un evento similar al propio,tratando de entender y respetar las diferencias implica reconocerse y verse a sí misma entre iguales.

Este al haber sido 100% virtual vía zoom, se invitó a tratar de mantener su cámara encendida durante las sesiones pero a la vez practicar el autocuidado y apagarla cuando fuese necesario. Hubo participantes que tenían problemas para decir de lo que les pasaba y que hablan de forma generalizada por ejemplo:

– Hay palabras que lastiman; Sin poder decir -Esas palabras me lastimaron, esa oración fue un acto de valentía más allá del cómo lo haya dicho, porque está rompiendo el silencio, abriéndose a querer compartir su sentir y teniendo la certeza de que se le está escuchando y que su voz sí es importante. Su historia es importante.

Cabe resaltar que quienes participaron mencionaron  tener sensaciones de alivio, estar en un espacio donde no se sienten juzgadas,además de sentir que aprendían nuevos conceptos e ideas. Revelando que algunas de ellas es la primera vez que hablan sobre lo que les pasó. 

Paralelamente hay una sobreviviente que intenta pasar a la etapa de superación, crecimiento y reencuentro con ella misma y sus necesidades pero a la vez no sabe cómo lidiar con los efectos de la violencia en diferentes áreas de su vida.

También están quienes lograron decir o escribir sobre sus sentimientos durante las actividades de reflexión colectiva, inclusive que aquello implica incomodidad, sentimientos confusos al  socializar información privada y sensible que en la mayoría de las ocasiones suele ser de desconocimiento para sus seres queridos, con la intención de evitar un dolor a aquellos a quienes aman, o por el estigma que envuelve el sobrevivir a la violencia doméstica. 

Tal es el caso de nuestra compañera quien tuvo una asistencia intermitente, interrumpida,  haciendo pausas en el proceso, etc. Esto  permite recordar que un camino de sanación también puede verse diferente, también es válido y valioso por es esfuerzo que implica “estar” aunque haya elementos y factores que lo obstaculizan, ella también es un caso de éxito.

Ella demostró que el encender la cámara de un dispositivo en un espacio virtual donde se siente el desafío de ser observada a través de una videollamada,escuchar cuando hablan de algo que es complicado, recordar algo vivido por añadidura no es fácil. El quedarse en este espacio virtual junto a otras mujeres que están hablando de sus procesos,

Y así comienzan a cruzar la mente,el cuerpo, ideas y sensaciones… todo esto está pasando cuando ella está tratando de sentarse y lidiar con lo implica participar y ser vulnerable 

tratando de enfocar la atención y estar presente, siendo común el no saber porque pero en medio de la sesión comienzan a surgir la necesidad de caminar de un lado a otro, revisar el celular, recordar que olvidó que tiene una cita,etc. Sumándose las sensaciones bonitas y positivas que conlleva el conectar y tratar de formar comunidad y que le ayudan a decidir continuar asistiendo cada semana.

Todo eso y otra larga lista de reacciones también es un reflejo de un camino de sanación porque sí, en efecto no es lineal y no hay una sola fórmula para sanar.

Es hermoso escuchar las historias que empoderan, motivan y llenan de esperanza desde el primer momento que escuchas hablar a las personas como están motivadas a vivir una vida libre de violencia, por una vida más amorosa y compasiva porque es una oportunidad para visualizar a donde se puede llegar a estar, pero no todas las personas cuentan con los mismos círculos de apoyo, contextos, y/o herramientas emocionales para hacer frente a los efectos de la violencia doméstica. Sus historias tienen varios inicios e intentos,avances y retrocesos para llegar a donde quieren llegar, nos permiten ver varias fases para lograr salir de un ciclo de violencia doméstica y su impacto. Por una comunidad unida apoyándose la una a la otra, en el Programa LATINX confiamos que puede tomar tiempo pero es posible, tan posible como que la luna siempre logra volver a brillar en una noche oscura.

Today we want to honor and highlight all those stories that are under construction and seeking to build new paths, to get closer to their goals or in fact allow them to identify what they do not want for their lives.

Attending the support group, seeing and listening to women who have experienced an event similar to theirs, and trying to understand and respect differences implies recognizing and seeing oneself among peers.

This being 100% virtual via zoom, they were invited to try to keep their camera on during the sessions but at the same time practice self-care and turn it off when necessary. There were participants who had trouble saying what was happening to them and who spoke in a generalized way, for example:

 – There are words that hurt; Without being able to say -Those words hurt me, that sentence was an act of courage beyond how they said it because they are breaking the silence, opening themself, to wanting to share their feelings and having the certainty that they are being heard and that their voice is important, their story is important.

It should be noted that those who participated mentioned having feelings of relief, being in a space where they do not feel judged, and finding it rewarding to learn new concepts and ideas. Some of them disclosed for the first time what happened to them in a more grounded space. 

There is a survivor who tries to move on to the stage of overcoming, growing up, and reconnecting with herself and her needs, but at the same time, she doesn’t know how to deal with the effects of violence in different areas of her life.

There are also those who managed to say or write about their feelings during the collective reflection activities.t Knowing that this implies some discomfort, and confused feelings when socializing private and sensitive information that in most cases is usually unknown to their loved ones, with the intention to spare those they love pain, or because of the stigma that surrounds surviving domestic violence.

Such is the case of our compañera-peer who had intermittent, interrupted assistance, making pauses in the process, etc. This allows us to remember that healing journeys can also look different for everyone, they are valid and valuable because of the effort that “being there” implies, even if there are elements and factors that hinder it or make it harder, she is also a success story.

She demonstrated that turning on the camera in a virtual space where you feel the challenge of being observed through a video call, listening to something that is complicated, and remembering something lived, is not easy. She stayed in this virtual space with other women who were talking about their processes. Ideas and sensations begin to cross the mind and body  … All this is happening when she is trying to sit down and deal with what it means to participate and be vulnerable.

Even though they are trying to stay focused and be present, it is common to see them in the middle of a session needing to walk from one side to another, check their cell phone, remember that they forgot to have an appointment, etc.  Even though this might be a barrier, the beautiful and positive feelings that connecting brings and trying to form a community, helps you continue attending each week.

All this and more is a reflection of a healing path. A path that is not linear and not one size fits all.

It is beautiful to hear the stories that empower, motivate, and fill you with hope. From the first moment you hear people talk about how they are motivated to live a life free of violence, for a more loving and compassionate life.  It is an opportunity to visualize where they are, and where they could be.  Not all people have the same support circles, contexts, and/or emotional tools to deal with the effects of domestic violence. Their stories have various beginnings and attempts, advances, and setbacks to get where they want to go. They allow us to see various phases to get out of a cycle of domestic violence and its impact. For a united community supporting each other in the LATINX Program, we trust that it may take time but it is possible, as possible as the moon always shines again on a dark night.

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